Después de 43 días de que jóvenes y espontáneos de diversos orígenes y regiones acamparan en la Plaza de Bolívar para pedir la aplicación del acuerdo de paz, ayer la Policía les retiró las vallas que demarcaban la ciudadela que se había levantado allí.

Después de mes y medio de formación del campamento en el que alcanzaron a vivir cerca de 300 personas, sus habitantes parecieron tener diferentes objetivos, más allá de que todos respaldaban la paz. Mientras unos anunciaron que, en vista de que se había alcanzado un segundo acuerdo, levantaban la vigilia de la Plaza de Bolívar.

Los campistas vieron la llegada de 200 efectivos de la policía que cercaron la plaza. Poco después y aunque unas carpas ya habían sido levantadas y otras estaban a medio recoger, unos agentes empezaron a arrastrar los restos de las lonas hacia una pila que habían armado a un lado.

Se ven las imágenes de la gente abandonando el lugar mientras otros corrían hacia unos vehículos de la policía que terminaron descargando, a dos cuadras de la plaza, a unos habitantes del campamento. Estos fueron recibidos con llanto por sus compañeros mientras los agentes que custodiaban las calles los miraban sin reacción evidente.

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Quienes bajaron de las camionetas de la Policía aseguraron que fueron maltratados.

Las cámaras no registraron actos de agresión de los uniformados.

Un pequeño grupo conformado por los más persistentes, se concentró en las afueras de la Biblioteca Luis Ángel Arango y sus quejas continuaron.

Para acompañar a los campistas de la biblioteca, llegaron el concejal del petrismo Hollman Morris y el exsecretario de Educación de la administración pasada, Óscar Sánchez.