Bandas organizadas de colombianos y venezolanos se aprovechan de las tarjetas subsidiadas, que otorga el Distrito para usar TransMilenio y el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP), con el fin de obtener jugosas ganancias, al tiempo que la empresa genera millonarias pérdidas operacionales.

En el ingreso de los torniquetes se encuentran los revendedores. Quien acepta, tendrá que pagar 2000 pesos para ingresar a la estación de TransMilenio, guiado por individuos, muchos de ellos de origen venezolano, quienes ya conformaron todo un sistema organizado de reventa de tiquetes.

Utilizan tarjetas personalizadas subsidiadas, que recargan con frecuencia y en grandes cantidades.

Un tiquete cuesta 2.300 pesos, pero existen tarifas preferenciales para adultos mayores de 62 años, personas con discapacidad o usuarios del Sisbén.

Para estos últimos el costo es de 1.725 pesos, lo que les deja a los revendedores un margen de ganancia 275 pesos por viaje.

Este nuevo y redondo negocio amenaza con desangrar aún más las finanzas del sistema, cuya operación en el año 2017, mostró pérdidas por más de 16.000 millones de pesos.