Gracias a labores conjuntas de las autoridades se adelantó un duro golpe contra el hurto en todas sus modalidades en el marco de la ‘Operación Metrópoli’, dejando al descubierto 16 estructuras criminales.

Estos grupos delincuenciales actuaban en 15 localidades de Bogotá: Usaquén, Suba, Chapinero, Barrios Unidos, Engativá, Santa Fe, Mártires, Antonio Nariño, Puente Aranda, Rafael Uribe Uribe, Tunjuelito, Kennedy, Ciudad Bolívar, Bosa y Usme.

Esta ofensiva logró la captura de 268 personas, que en su mayoría son reincidentes por este delito e incluso algunos de ellos, tenían prisión domiciliara.

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Estas son las bandas desarticuladas: 

Los Rolex: Dedicados a hurtar relojes de alta gama, amenazando a sus víctimas con armas de fuego. Son ocho capturados, provenientes de la ciudad
de Medellín que frecuentaban la capital colombiana para cometer los delitos y huir de nuevo a su lugar de origen. Desde la ‘Operación Daytona’ contra esta estructura, desde el 2017, se han capturado más de 27 personas.

Los Fijadores: Estaban dedicados al hurto de clientes del sistema financiero, mediante la modalidad de fleteo. Las cuatro personas capturadas ya
tenían antecedentes y en su contra figuran más de 11 denuncias por hurtos que superan los 124 millones de pesos.

Los Palenqueros: Conformados por un clan familiar que se dedicaban a hurtar pertenencias dentro de vehículos en el sector de la Plaza España,
utilizando un destornillador para abrir las puertas de los carros o romper los vidrios de las ventanas.

Los del Bate: Son sindicados de cometer cerca de 21 hurtos al comercio. Su objetivo eran los supermercados de mediana y alta superficie, donde
sustraían víveres y licores, utilizando fajas, bolsas biónicas, o en su defecto, sacaban las canastillas llenas de productos.

Los Envío: Conformada por cinco personas, que hurtaban mediante cosquilleo, en el transporte público. Obstaculizaban las puertas de los
automotores para robarse celulares u objetos de valor de los pasajeros. Hurtaban hasta 10 celulares al día.

Los Sureños: Con 19 denuncias en su contra, se habían convertido en un dolor de cabeza para los establecimientos de mediana y alta superficie,
cometiendo los hurtos mediante la modalidad de atraco, amenazando a los empleados y clientes con armas de fuego.

Los Chácara: Tenían azotada la localidad de Bosa, cometiendo toda clase de hurtos. Delinquían de manera tan descarada que, en redes sociales exhibían las armas de fuego y el dinero, producto de sus delitos, con el que se pagaban lujosos viajes al exterior. Uno de los capturados, estaba pagando una condena con detención domiciliaria por hurto.

Los Marinillos: Se dedicaban a hurtar vehículos de alta gama, en la modalidad de atraco. Abordaban parejas que se encontraban dentro de los
vehículos frente a conjuntos residenciales o bahías, amenazándolas con arma de fuego e iniciaban un recorrido por diferentes zonas de la ciudad, mientras los despojaban de sus pertenencias.

Los Tortolos: Estafaban a los ciudadanos ofreciéndoles supuestos servicios técnicos para reparar su celular y posteriormente les entregaban un ‘Dummi’. De los 11 capturados, tres tenían prisión domiciliaria vigente.

Los Gatos: Hurtaban residencias y obras de construcción, donde sustraían equipos de maquinaria pesada, conocidos como compresores. Están vinculados en al menos 12 hurtos que superan los mil millones de pesos.

Los Carretos: Fueran ocho los capturados, quienes tenían afectado el sector de Corabastos, con hurtos a los comerciantes. Dos de ellos tenían prisión domiciliaria e instrumentalizaban a menores de edad para cometer los delitos.

Los XX:  Cometían atracos utilizando armas de fuego en supermercados y tiendas de barrio. Se capturaron cinco personas que estarían inmersos en al menos 18 hurtos.

Los Picoro: Hurtaban a las personas en la modalidad de atraco con armas blancas y de fuego, además se dedicaban a la comercialización de
estupefacientes, principalmente en Suba. Los 9 capturados, tenían en su totalidad 31 procesos judiciales por distintos delitos. 

Los Gamma: Hurtaban residencias mediante la modalidad de ventosa, aprovechando las viviendas que quedaban solas. Utilizaban vehículos con
placas falsas para evitar que los identificaran e incluso tapabocas y capotas para evitar quedar en cámaras de seguridad.

Los rompevidrios: Hurtaban en la modalidad atraco con armas blancas y de fuego, aprovechando las vías con mayor congestión de la ciudad. Sus
víctimas principalmente eran los taxistas y los pasajeros de estos. A diario hurtaban cerca de 2 millones de pesos.