Después de diálogos con la sociedad civil, la academia y la industria, el Gobierno nacional construyó una propuesta basada en la evidencia para el etiquetado nutricional que deben cumplir los alimentos envasados para consumo humano, como una nueva estrategia para la promoción de la salud pública. 

El principal objetivo es que la información nutricional que está en la etiqueta se presente de forma clara y comprensible para el consumidor. 

Así sería el sello frontal de advertencia del envase y/o etiqueta de los alimentos, el cual será monocromático con reporte de alto en azúcares añadidos, sodio y/o grasas saturadas. 

Con esta propuesta se busca también rediseñar la tabla nutricional haciéndola más simple, así como el aumento de su tamaño para facilitar su lectura. Es necesario, además, presentar el contenido de nutrientes por 100 gramos o 100 mililitros y por porción. 

El último paso para ejecutar este etiquetado en Colombia, deberá darse en mayo de 2021 y su obligatoriedad, se estima, comenzará en noviembre de 2022.