A la plenaria de la Cámara llegó, luego de ser aprobado en primer debate en comisión, un proyecto que busca modificar el Código Sustantivo del Trabajo para establecer una prima matrimonial.

La iniciativa, del parlamentario Silvio Carrasquilla, dispone que sea creada una licencia remunerada de cinco días a los trabajadores cuando se casen, sea por lo católico o por lo civil. Según el parlamentario Carrasquilla, esta iniciativa equivale a pagar a los recién casados cinco días de luna de miel. Dice el parlamentario que por ser una situación predecible, el empleado puede acordar con el empleador una fecha en la cual no se vea afectada la productividad de la

empresa. Como el matrimonio es un evento que se realiza una vez en la vida, no es algo que podrá presentar el empleado de manera anual.

Países como Francia, Argentina, Chile, Brasil, Bolivia, Alemania, Italia, Uruguay y Portugal gozan de este beneficio.

Lo que me parece injusto es que la prima matrimonial se la pagan al marido. ¡Ay, no! Qué sacrificio, cinco días de luna de miel paga! ¿Y nosotras? ¿Las coautoras?