Este viernes la Fiscalía General de la Nación y el Gaula Militar, ubicaron y destruyeron en Sibaté , Cundinamarca, un complejo para la producción de cocaína, y descubrieron una nueva modalidad del narcotráfico: diseñar laboratorios itinerantes y arrendarlos a pequeñas organizaciones criminales por cortos periodos.

La ciudadanía fue la que alertó a las autoridades acerca de movimientos extraños de personas y de vehículos de carga en zona rural del municipio. Al parecer tres veces por semana estos sujetos llagaban a la región movían mercancía y caminaban hacia un área boscosa, por  estos indicios investigadores de la Dirección Especializada contra el Narcotráfico de la Fiscalía y personal del Gaula Militar de la Décima Tercera Brigada del Ejército Nacional, lanzaron una operación para verificar la información recibida.

Los uniformados llegaron al lugar indicado por la comunidad, ubicado en las goteras de Bogotá, y detectaron lo que sería un complejo para la producción de cocaína. En el sector se dieron intercambio de disparos, pero en  este momento el sitio se encuentra asegurado.

Cuatro sujetos fueron arrestados y el complejo fue destruido. El centro estaba compuesto por cuatro estructuras rústicas de madera y plástico. En una eran almacenados los insumos líquidos y sólidos, en otra se hacía el proceso de secado de la cocaína, uno más servía de cuarto de máquinas y en el espacio más pequeño había una cocina.

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 En el procedimiento fueron incautados 94 kilogramos de base de coca, dos armas de fuego, cartuchos y proveedores de diferente calibre, dos radios de comunicación, 500 galones de combustibles; además de marcianos, prensa hidráulica, hornos, plantas eléctricas y otros elementos utilizados para la elaboración del narcótico.

Cabe destacar que cerca del laboratorio fue hallada una carpa artesanal acondicionada para hospedar a 15 personas, que correspondería al número de trabajadores contratados para el procesamiento ilegal.  

Los cuatro detenidos fueron presentados en audiencias de control de garantías. La Fiscalía les imputó cargos por concierto para delinquir, tráfico de sustancias para el procesamiento de narcóticos y fabricación, tráfico y porte de estupefacientes. El juez 60 penal municipal de Bogotá impuso medida de aseguramiento en centro carcelario.