El presidente Santos, su familia, los negociadores del acuerdo, un grupo de víctimas y otro de periodistas vuelan a esta hora sobre el Atlántico con rumbo a Oslo para recibir el premio Nóbel de Paz. Hace 34 años otro avión hacía la misma ruta pero hacia Estocolmo para que García Márquez recibiera el Nóbel de Literatura, con su comitiva, la mayoría de ellos intelectuales.