El magistrado Marco Antonio Velilla le ordenó a Bogotá desenterrar las máquinas que Odebrecht había dejado en Bogotá luego de incumplir un contrato de su plan de alcantarillado. La constructora acudió a un tribunal de arbitramento y allí a instancias del expersonero Herman Arias se ordenó pagarle 11 mil millones de pesos.