El turno para manifestar su indignación por el atasco en la paz fue para Cali. Víctimas, estudiantes y organizaciones marcharon para pedir al Gobierno y a la oposición que se pongan de acuerdo rápido.

En Cali más de tres mil personas entre ellas víctimas del conflicto armado, familiares de los diputados del Valle, organizaciones sociales y jóvenes universitarios recorrieron las principales calles de la ciudad con banderas y emblemas.

Los caleños caminaron desde las 10 de la mañana y hasta la una de la tarde para unirse al clamor nacional por una negociación rápida y efectiva entre el gobierno y los líderes del No.

Entre tanto en Bogotá, hoy se cumplió la jornada número cinco de los jóvenes campistas que se tomaron las banderas de la paz y la plaza de Bolívar en la que armaron los campamentos permanentes de vigilia.

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En un acto de hermandad un grupo de extranjeros llegó con flores para entregárselas a los campistas con diversos mensajes.

En el cronograma de actividades se llevó a cabo esta mañana una ceremonia de sacerdotes e indígenas.

«Que nadie los calle porque ellos son la verdad.» manifestó el sacerdote Guillermo Echeverri.

«Decirle al mundo que queremos la paz y que queremos vivir en paz», Taita del pueblo Pijao.

«Ellos nos están dando una lección de dignidad y de visión histórica.» Padre Alberto Franco, Comisión Intereclesial justicia y paz.

Sus carpas ahora se llaman car-paz y llegan a 50 unidades que albergan a 95 personas. El frío no ha significado ningún impedimento ni siquiera en las noches. Para ellos la vigilia es parte de su resistencia para que los políticos del sí y del no lleguen a un rápido acuerdo.

«Creo que la ciudadanía está despertando y se ha dado cuenta del poder que tiene», Katherine Miranda, joven campista.