Los campesinos de la vereda Marquetalia, de Planadas, Tolima, están por ser testigos del final de una guerra que comenzó en sus montañas con un bombardeo en mayo de 1964.

“Aquí vi yo bajar gente en costales despedazados”, cuenta el campesino de Planadas, Justino Vargas.

Allí mismo se establecerá una zona veredal transitoria para la desmovilización a las Farc, que desde entonces atraviesan sus caminos.

“El Ejército le pregunta a uno ha visto a la guerrilla y uno no la he visto. Si a usted le preguntaban ¿y el Ejército está en tal parte? No tampoco la hemos visto”, dice Vargas.

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“Aquí tiene que tener un principio y un fin. Me gustaría que fuera aquí que se firmara el conflicto y la paz”: afirmó el campesino de Planadas Rogelio Orozco.

Ellos también son testigos de los diálogos que han intentado frenar las cinco décadas de guerra y esperan que en éste no surjan las traiciones que conocieron en los anteriores.

El alcalde de Planadas, como el gobernador de Vichada, donde rigió el Negro Acacio, aún esperan información del gobierno para saber qué tienen que hacer para acoplarse a la paz.

“Esperanza de la paz pero con inversión”, asegura Jorge Ortiz, habitante de Cumaribo, Vichada.

“Estamos citados el jueves 30 de junio por el presidente Santos para que nos explique cómo funcionará”, indicó el gobernador de Vichada, Luis Carlos Álvarez.

Luego del jueves, tanto en Planadas como en Vichada se tendrán detalles sobre cómo empezará su nueva era de posconflicto.