Nubes de gases lacrimógenos fue el panorama que dejó una nueva jornada de enfrentamientos entre migrantes centroamericanos y agentes fronterizos estadounidenses en la ciudad mexicana de Tijuana.

Cerca de 150 personas que viajaban en la caravana migrante, entre ellos niños y adolescentes, intentaron ingresar de forma irregular a San Diego, Estados Unidos, burlándose la valla divisoria y arrastrándose por debajo de ella; lo que provocó que oficiales de protección fronteriza respondieran con agentes químicos que fueron lanzados aquellos indocumentados que arrojaron piedras.

En 2018, cerca de 400 migrantes murieron en su intento por cruzar irregularmente la frontera que separa ambas naciones, según cifras ofrecidas por la organización Proyecto Migrantes Perdidos. De las 376 personas fallecidas, 214 eran hombres, 20 mujeres y 4 son niños; 138 restos humanos no fueron identificados.