Como pocas veces se ha visto desde que asumió el poder, el Gobierno del presidente Duque desplegó toda una ofensiva para intentar convencer a senadores, sobre todo liberales y de Cambio Radical, para que acepten las objeciones presidenciales a la ley que reglamenta la JEP. 

En el Senado hicieron presencia las ministras del Interior y de Justicia, el canciller, el comisionado de paz, los consejeros presidenciales de política y de derechos humanos.

El Gobierno y el Centro Democrático sacaron un as bajo la manga para ganar tiempo. Los senadores Iván Cepeda y Roy Barreras fueron recusados. 

Luego de seis horas de discusión, las recusaciones fueron remitidas a la Comisión de Ética, que por reglamento, es la que deberá decidir si las acepta o las niega.