Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) expresó su preocupación por la «continuación de la represión» en Nicaragua después de casi cinco meses de instalada la mesa de negociación con la que se espera superar la crisis que estalló hace más de un año.

Asimismo, la CIDH lamentó la falta de voluntad del Estado de Nicaragua para el restablecimiento de las libertades y derechos de toda la población, así como para superar la situación de impunidad respecto las graves violaciones de derechos humanos cometidas desde el 18 de abril de 2018, cuando comenzaron las protestas.

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En un pronunciamiento, ese organismo señaló la persistencia del estado policial en Nicaragua «caracterizado por la prohibición de las protestas sociales y afectaciones a otros derechos por actos de estigmatización, ataques y agresiones, asedio y la continuación de detenciones arbitrarias en todo el país».

Advirtió que durante el primer semestre de 2019, el Estado de Nicaragua rechazó todas las solicitudes presentadas por la sociedad civil para la realización de manifestaciones públicas y mantiene un despliegue desproporcionado de operativos policiales en los espacios públicos para evitar cualquier protesta o forma de manifestación.

Sostuvo que en mayo y junio pasado el Mecanismo de Seguimiento de Nicaragua (Meseni), de la CIDH, documentó un incremento de actos de hostigamiento y represión para contrarrestar e inhibir las formas de protesta improvisadas por la población, entre otras, por medio de la toma de represalias contra los negocios que participaron en el paro nacional del 23 de mayo, o bien con el asedio permanente a plantones exprés, incluyendo en celebraciones religiosas y misas.