Un duro revés sufrió la intención del gobierno de Estados Unidos en su pretensión de imponer fuertes sanciones a Irán por su programa nuclear, ante la determinación del Tribunal Internacional de Justicia de la ONU que le ordenó levantar parcialmente las penalizaciones contra la nación islámica que afecten los bienes básicos.

Washington deberá frenar medidas que perjudiquen el comercio de medicinas, alimentos y productos agrícolas.

Irán acusó a Estados Unidos de «asfixiar» su economía y libró una larga batalla en la más alta instancia jurídica de la ONU argumentando distintas violaciones por parte del Gobierno del presidente, Donald Trump, en la relación bilateral con base en un acuerdo de amistad firmado en 1955 que aseguraba la protección de personas y compañías de ambas naciones.

El gobierno estadounidense respondió con la derogación del tratado y se declaró decepcionado de que la Corte no reconozca que no tiene jurisdicción en esta materia.