Dos hombres dispararon las alarmas en el centro de Viena, la capital de Austria, cuando ingresaron armados a una iglesia ubicada en casco antiguo de la ciudad.

Tras recibir la alerta, la Policía llegó al lugar y lo acordonó, e inició un amplio operativo para capturar a los atacantes que se dieron a la fuga y quienes durante el asalto les exigieron a los monjes dinero y objetos de valor, por lo que la policía descartó que se tratara de un ataque terrorista.

Harald Sörös, portavoz de la Policía austriaca, «el motivo exacto aún no está claro, pero creo que podemos descartar un posible motivo terrorista. Hay un amplio espectro de posibles motivos, podría ser un robo, un acto de violencia o tal vez un acto de venganza».

Uno de los monjes heridos está en estado grave, incluso algunos fueron encontrados amordazados y atados.