Los jóvenes que se tomaron la plaza de Bolívar en lo que se ha llamado campamentos por la paz ya cumplen diez días habitando allí.

“Hemos dicho que hasta que no se firmen los acuerdos no nos vamos a mover de acá”, indicó Andrea Pastrana, joven campista.

Al comienzo el refugio constaba de cuatro carpas, algunas provisiones, no tenía baños y su logística de funcionamiento era precaria.

Pero con el paso de los días el campamento se ha extendido tan rápidamente que ahora tiene apariencia de ciudadela de paz: Hay 180 carpas en las que duermen unas 200 personas. Las unidades sanitarias están perfectamente instaladas y hasta zona de alimentación vigilada existe.

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“Hemos construido como una pequeña ciudad llena de diversidad que emula este país pacifica, tranquila, organizada”, contó Manuel Echevarría, joven campista.

“Queremos que haya un proceso limpio entre el Gobierno y las Farc”, dijo Miguel Monsalve, joven campista.

Los estudiantes campistas se han organizado en comités y tienen asamblea general que se reúne cada día para discutir temas de paz.

“De venir y darle un ejemplo al país que es la Plaza de Bolívar llena generando acciones ciudadanas de transformación, creación y manifestación social por la paz”, enfatizó Juliana Bohórquez, joven campista.
Sus normas de convivencia le están dando ejemplo a la sociedad colombiana.

“La gente a veces dice que los jóvenes están en su cuento en otras cosas y no nosotros también queremos la paz”, aseguró Karen Velasco.

Los jóvenes agradecen que les hagan donaciones que pusieron en esta lista como sábanas, almohadas, cobijas y enlatados, pero aclaran que su requerimiento principal es la consolidación de la firma de la paz.