Hace una semana, la policía capturó en Bogotá a este ciudadano extranjero señalado de lavar dineros del narcotráfico en Nueva York y de hacer parte de Hezbollah, una agrupación libanesa considerada terrorista por Estados Unidos.

La operación dejó al descubierto redes de narcotraficantes y de colaboradores de Hezbollah que se han ocultado en Colombia, algunos de ellos estuvieron relacionados con el atentado en 1994 a la Asociación Mutual Israelí en Argentina en la que murieron 85 personas.

Desde el atentado en Buenos Aires, agencias de inteligencia como el DAS, hicieron seguimientos a colombo-libaneses relacionados con Hezbollah.

Esta semana, la DEA reveló en un informe que Hezbollah tiene negocios con la Oficina de Envigado, la organización creada por alias Don Berna, antiguo enemigo de Pablo Escobar.

En 2001, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, señaló a los ciudadanos colombo-libaneses Jorge Fadlallah Cheaitelly y Mohamad Zouheir El Khansa, como miembros de una organización de lavado de activos que apoya a Hezbollah. En la época, los agentes estadounidenses también incluyeron en ese organigrama a los colombianos de origen libanés Jaime Edery, Benny Issa Fawaz y Alí Mohamad Saleh.

En 2012, la DEA siguió a Ayman Saied Joumma, otro Colombo-Libanés señalado de ser lider de otra organización de lavado de dineros y que apoya a Hezbolla. Según los agentes, Joumma sería el heredero de Chekri Mahmoud Harb conocido con el alias de Talibán, relacionado con la oficina de Envigado, capturado en Bogotá en 2008 y extraditado un año después a Estados Unidos.