Con una caricatura de alias Timochenko con un libro de cuentas en las manos, la guerrilla lanzó una campaña para organizar las finanzas de sus frentes, según documentos que se incautaron en las operaciones contra los frentes del oriente del país.

Según los análisis de la Fiscalía, cada frente podía gastar 20 por ciento de lo que obtuviera en operaciones ilegales, enviar otro 20 por ciento a su frente y el resto al secretariado.