El peleador irlandés de artes marciales mixtas, Conor McGregor, fue puesto en libertad este viernes tras pagar una fianza de 50.000 dólares y haber escuchado los tres cargos de agresión y uno de vandalismo.

Cabe recordar que McGregor, de 29 años, apareció el jueves inesperadamente en una rueda de prensa de la UFC 223 y fue capturado por la cámara de seguridad arrojando una plataforma de mano a través de la ventana de un autobús que transportaba a peleadores de la UFC.

«Hubo una disputa sobre un título vacante y la persona con la que discutía no resultó herida», comentó el jefe de detectives Robert Boyce.

«Él es captado en un video de vigilancia, cuando levanta una silla y la arroja a la ventana de un autobús de pasajeros», denunció el fiscal. «Dos personas en el autobús sufrieron heridas. El acusado también le lanza un puñetazo a alguien que estaba en un puesto de seguridad», aseguró.

Jim Walden, abogado defensor,  le pidió a la juez que permitiese al peleador irlandés conservar su pasaporte para poder viajar y «seguir su oficio», ya que no había riesgo de que McGregor no regresara a la corte el próximo 14 de junio para responder a los cargos que pesan en su contra.

«Es la cara más visible del planeta», argumentó Walden. «No tiene antecedentes penales».

Su última pelea la protagonizó como boxeador cuando se enfrentó al excampeón del mundo invicto, el estadounidense Floyd Mayweather, en agosto de 2017, cuando perdió por nocaut técnico en el décimo asalto.