El uso indiscriminado de los antibióticos puede generar que las bacterias que habitan en el organismo se vuelvan resistentes a esos medicamentos porque tienen la capacidad de cambiar de lugar y de dividirse rápidamente y adquieren partes de otras bacterias lo que las hace inmunes.

Las bacterias al ser dinámicas se hacen resistentes, hidrolizan y rompen el antibiótico que llega a atacar algún tipo de infección.

La Organización Mundial de la Salud hace un llamado para evitar que los antibióticos se usen de manera frecuente, indiscriminada y sin prescripción médica, porque blinda a las bacterias y esto dificulta el tratamiento de infecciones y retrasa la recuperación de un paciente.


Publicidad