La resistencia hizo presencia desde tempranas horas de la mañana de este 20 de enero en distintos sectores de Washington, cerca de la Casa Blanca y El Nacional Mall, con el fin de interrumpir los actos que acompañarían la investidura como presidente de Estados Unidos del magnate inmobiliario Donald Trump.

Alrededor de 100 personas han sido detenidas por los disturbios generados y que se extendieron hasta el tradicional desfile inaugural del presidente estadounidense hacia la Casa Blanca por la Avenida Pennsyilvania.

Trump se bajó de su limusina blindada y caminó junto con su esposa una parte del desfile para saludar a la multitud donde por algunas calles de la ciudad fueron abucheados por los manifestantes declarados así mismos como “manifestantes pacíficos”.

Sin embargo, durante el trascurso de la jornada del cambio de poder estadounidense, los contradictores de la era Trump han provocado disturbios que han dejado a su paso locales destrozados, ventanales de bancos y restaurantes rotos, contenedores de basura incendiados y un caos generalizado entre los ciudadanos. La policía antidisturbios intervino para normalizar la situación y dispersar a los activistas.

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En las redes sociales las protestas se han convocado por iniciativa de @DisruptJ20, colectivo que rechaza “todas las formas de dominación y opresión”.