La Contraloría le atribuye a los miembros de la Comisión de Regulación de Energía y Gas la responsabilidad de no haber pedido informes a las generadoras a las que el gobierno les giraba el cargo por confiabilidad para que no faltara la energía durante la pasada sequía. Ellos no sólo dejaron de recibir y luego de pedir los informes necesarios, sino que omitieron las sanciones que les correspondían a los incumplidos.