Sin previo aviso, el líder norcoreano Kim Joung-Un ordenó la salida de la delegación norcoreana de la oficina de enlace con Seúl; un punto en el que ambos países mantenían contacto en los últimos meses.

Poco después de conocerse la polémica decisión, los funcionarios norcoreanos abandonaron la sede y dejaron a sus 25 homólogos sureños.

“El gobierno se siente arrepentido por la salida de Corea del Norte y espera que sus delegados regresen pronto”, dijo el viceministro de unificación surcoreana, Choe Son-Hu.

Pese a que el anuncio se realizó sin previo aviso, el Gobierno surcoreano aseguró que no fue un factor sorpresa, ya que Corea del Norte venía cancelando reuniones con delegados del sur; lo que es interpretado como un deterioro de las relaciones del régimen de Pyongyang con la comunidad internacional, tras la fallida cumbre con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.