La Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó que cada estado puede cobrar un impuesto sobre las ventas por internet, una decisión que elimina la ventaja que tiene el comercio electrónico sobre las tiendas tradicionales.

En una histórica decisión el máximo tribunal estadounidense determinó que los estados podrán cobrar impuestos sobre las compras que se realicen en internet, anulando una norma de 1992 que prohibía exigir a los negocios sin «presencia física» pagar tributos.

La decisión es una victoria para los gobiernos estatales que argumentaban estar perdiendo miles de millones de dólares anualmente, debido a las determinaciones anteriores de la corte que afectaron la recaudación de impuestos en línea.

Además es un triunfo para para las grandes cadenas minoristas, que argumentaban estar en desventaja frente a la flexibilidad tributaria de la que gozaban plataformas de venta en línea como Amazon.

Pero los grandes perdedores son los consumidores, que se verán obligados a pagarel impuesto que se ahorraban gracias al comercio electrónico.