La Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia advirtió a las empresas que antes de despedir a una persona que presente adicción a las drogas, se le debe respetar el debido proceso disciplinario, para no incurrir en posibles actos que atenten contra los derechos del trabajador.

Indicó el Alto Tribunal que las compañías deben primero analizar si están o no justificadas las ausencias del lugar del trabajo por parte de los empleados, antes de tomar una decisión sobre su situación laboral.

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Este pronunciamiento lo hizo la Corporación Judicial al estudiar el caso de un hombre que fue despedido porque se ausentó por más de 15 días de su lugar de trabajo. Sin tenerse en cuenta, que había sido diagnosticado con una enfermedad mental sin cura definitiva, como consecuencia del consumo habitual de sustancias psicoactivas, como el alcohol y cocaína, lo que le generó imposibilidad para razonar sobre sus actos.

Razón por la que afirmó la Corte que “el trabajador antes de ser despedido debió ser remitido a valoración para establecer su capacidad laboral, o por lo menos, para determinar si tenía plena conciencia para comprender los actos por los cuales fue retirado del empleo, e incluso sobre la propia incidencia de su inasistencia”.

El Alto Tribunal incluso afirmó que las empresas deben adoptar protocolos para evitar el consumo de sustancias psicoactivas, así como promover una convivencia sana.

“Las condiciones en las que se realiza el trabajo tienen directa relación con el bienestar de los empleados, no solo al interior de la empresa, sino en la vida cotidiana, y es por ello que se ha hecho necesario que dentro de los riesgos del empleo se incorporen políticas de promoción de una convivencia sana, y también que se introduzcan protocolos para evitar el consumo de drogas sustancias psicoactivas”, indica el fallo.

Explicó la Corte que la adicción no debe ser utilizada, en primera medida como causa de despido, “cuando quiera que la misma hace únicamente parte de la órbita de la persona”.

Aseguró que una solución es “identificar los problemas que sobre aquellas se presenten, y de esa manera controlar los factores de riesgo desencadenantes de las adicciones, no solo en relación con el entorno social, sino también con el del empleo, como el estrés”.