El cuerpo del periodista saudita, Jamal Khashoggi, desaparecido desde que visitó el Consulado de su país en Turquía hace 14 días, fue cortado en pedazos después de su asesinato, según informó una fuente oficial turca a la cadena estadounidense CNN.

Esto en medio de la investigación que realiza el gobierno de Recep Tayyip Erdogan, que registró la sede diplomática en Estambul, donde supuestamente encontraron restos químicos y posibles pruebas manipuladas que intentaron eliminar pintando encima.

En pleno desarrollo de la pesquisa el cónsul saudí, Mohammad al-Otaibi,  abandonó Turquía al conocerse que las autoridades se preparan para registrar su residencia en ese país.

Aunque Riad niega haber dado la orden de asesinar al periodista crítico de la monarquía, ha trascendido en la prensa internacional,  que estarían preparando un informe que reconoce la muerte del columnista del Washington Post durante un interrogatorio que realizaron funcionarios de sus servicios de inteligencia sin autorización, a quienes culparían de actuar en solitario con el objetivo de dispersar cualquier responsabilidad de la familia real y del príncipe heredero Mohamed Bin Salmán, en estos hechos.