Como lo dijimos en Qué Tal Esto, el Padre Javier López llegó hace un año a la localidad de San Cristóbal diciendo que el mismísimo Arzobispo de la catedral de Canterbury de Inglaterra, lo había enviado para recuperar la espiritualidad de algunos bogotanos.

Hace dos semanas, el padre le dijo a cada miembro de su redil que si daba 147 mil pesos, él les conseguía casa haciéndolos pasar por desplazados. Pues 900 creyentes se quedaron esperando porque el cura se voló.

En Bogotá no volvieron a ver, pero sí en Barranquilla. Su rebaño de San Cristóbal recuerda que el presbítero era bueno danzando en las alabanzas.

En Barranquilla es un reconocido soberano porque fue coronado Rey Momo Cívico del Carnaval Gay versión 2015.

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Doña Constanza, una de las más fervientes feligreses del padre Javier, lo recuerda porque antes de irse con su plata, él le celebró el cumpleaños.

Hace un año, el presunto soberano de la iglesia anglicana que ya había sido designado Monarca del Carnaval Gay de Barranquilla, invitó a participar en el certamen.

El Obispo Francisco Duque, máxima autoridad en Colombia de la iglesia a la que Javier decía pertenecer, le envió un mensaje.

Voceros de la comunidad LGBTI de Barranquilla se declararon consternados con las denuncias de los seguidores espirituales de un cura que nunca existió.