En un comunicado conjunto entre las delegaciones de paz del Gobierno y la guerrilla de las Farc se anunció formalmente la terminación de la fase de diálogos entre ambas partes. Lo que significa que sólo queda la firma final, la conferencia guerrillera y la refrendación de los colombianos a través del plebiscito.

“La agenda aprobada en el acuerdo en mención dio inicio a la Mesa de Conversaciones el día 18 de octubre de 2012 en la ciudad de Oslo, Noruega, para luego continuar en La Habana sin solución de continuidad hasta el día de hoy (24 de agosto) que se firma el acuerdo final”, dice el comunicado.

Rodolfo Benítez, garante de Cuba,
aseguró que los acuerdos firmados corresponden a la libre manifestación de la voluntad del Gobierno y las Farc al haber obrado de buena fe y con el compromiso de implementar lo acordado.

Benítez recalcó que el Gobierno y las Farc se ciñeron al espíritu de la Constitución basándose principalmente en el artículo 22 de la Carta Política donde se “impone la paz como un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”.

De igual forma, indicó que el acuerdo final contribuye “a la satisfacción de derechos fundamentales como son los derechos políticos, sociales, económicos y culturales, y los derechos de las víctimas del conflicto a la verdad, la justicia y la reparación”.

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Por su parte, Dag Nylander, garante de Noruega, aclaró cuáles son los acuerdos, punto por punto, asegurando que pretenden “contribuir a las transformaciones necesarias para sentar las bases de una paz estable y duradera”.

En el primer punto, “Reforma Rural Integral”, se acordó que se contribuirá a la transformación estructural del campo, cerrando las brechas entre el campo y la ciudad y contribuir a erradicar la pobreza en las zonas rurales.

Los acuerdos alcanzados en el segundo punto, uno de lo más polémicos, permite la participación política de la guerrilla lo cual “contribuirá a la ampliación y profundización de la democracia” y la “consolidación de la paz”. El tercer ítem, que también generó escozor en la opinión pública, tuvo como conclusión que “la construcción de una paz estable y duradera requiere de la reincorporación efectiva de las Farc a la vida social, económica y política del país”, y además implica el cese de hostilidades, dejación de armas y garantías de seguridad para quienes luchan por los derechos humanos.

En cuanto al cuarto tema, respecto a la solución del problema de las drogas ilícitas, las partes acordaron promover “una nueva visión” del problema del consumo y el problema de la criminalidad asociada con el narcotráfico.

Las víctimas hicieron parte esencial de los acuerdos finales, por eso, se acordó que a través del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición se velará por los derechos de las estas.

Por último en el sexto punto, se creará la “Comisión de implementación, seguimiento y verificación del Acuerdo Final de Paz y de resolución de diferencias” para garantizar el mecanismo de implementación y verificación.