Unas tierras expropiadas al narcotráfico en el Norte del Valle fueron entregadas a desplazados por la violencia y a paramilitares desmovilizados. Hasta ahí todo bien, pero los desplazados dicen que los ex paramilitares quieren dejarlos sin tierra otra vez.

Los desplazados aseguran que los desmovilizados arrendaron las tierras a ingenios azucareros. Pero no sólo las de los ex paramilitares sino también la de los campesinos refugiados por la violencia.

Desde el 2006 el gobierno a través del Incoder le dio a 195 familias las fincas de  “Sandrana” y “Samaria”, en el Norte del Valle del Cauca, para que vivieran  y las trabajaran.

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“Le entregó a 50 desmovilizados, a 45 campesinos y 100 desplazados 1000 hectáreas de caña.”

Pero, según los desplazados reubicados en estos predios, la orden de los desmovilizados es que no pueden trabajar las tierras.

“Amenazando e intimidando a la población no los dejan entrar a las fincas”.

Porque las tierras, según estos contratos de participación, ya están arrendas por los desmovilizados  a varios ingenios, dejando a los desplazados, sin suelo que puedan trabajar.

“No podemos venir acá.”

Y no lo hacen porque ya existe, por parte de los  desmovilizados, una sentencia.

“Han hecho lo que se les da la gana con la población campesina y cuando uno reclama dicen: si siguen jodiendo los picamos y los echamos al cauca.  A mi me amenazaron.”

En el Ministerio de Agricultura aseguran que ya están al tanto de la situación y anunciaron que de comprobarse estos hechos, los desmovilizados podrían perder las tierras.

Una de las obligaciones de los desmovilizados y reinsertados deben cumplir es trabajar la tierra, sino le hacen buen uso, podemos darle ese predio a otras familias.   Terrenos que hasta la fecha no han podido usar, mientras siguen siendo víctimas de la violencia de quienes alguna vez los convirtieron en desplazados.