Georgia, el país que acaba de padecer la invasión rusa, afronta ahora una nueva desgracia.

La capital georgiana está inundada por el invierno. Mientras tanto, Osetia del Sur aprobó la instalación de bases rusas en su territorio.

 En la madrugada, las fuertes lluvias invadieron, Tiflis, la capital de Georgia.

Los habitantes aún no se habían recuperado del conflicto armado contra Rusia, cuando llegaron las inundaciones que dañaron el aeropuerto Internacional, y destruyeron todo lo que se les cruzó en su camino.

Mientras 10 mil osetianos se reunieron en el desfile militar, organizado junto a los soldados rusos  para celebrar 18 años de la primera declaración de su independencia, los georgianos continuaron en los rescates de las personas que quedaron atrapadas en sus casas.

Hasta este momento no hay víctimas.

Así la única amenaza es el omnipresente gobierno ruso que este miércoles cerró un  tratado con Osetia del Sur y Abjasia, lo cual los autoriza establecer sus bases militares en esta zona y traslado cerca de seis mil soldados.