Promovidos por el presidente de República Dominicana, Leonel Fernández, los cuatro presidentes se volvieron a dar la mano, se abrazaron, bromearon y acordaron amistosamente dialogar para llegar a una solución política.

El emotivo momento, calificado por muchos como histórico, fue el sello de una de las más agitadas sesiónes del Grupo de Río, en Santo Domingo, en la que los cuatro mandatarios se hicieron fuertes cuestionamientos, y los ánimos alcanzaron a caldearse.

Después de varias intervenciones de los cuatro presidentes, fernández, el anfitrión de la cumbre propuso que se dieran un abrazo y admitieran superada la crisis.

Uribe dijo que estaba dispuesto a recorrer con política el camino para superar las diferencias con sus vecinos, a lo cual Correa dijo estar de acuerdo y aceptó lo que calificó como «plenas disculpas». Reclamó los documentos anunciados por Uribe que presuntamente comprometen a su gobierno con las FARC, y dió por terminada la crisis, en ese instante el presidente Alvaro Uribe se levantó y dirigió al asiento del mandatario ecuatoriano y se dieron la mano.

Uno a uno, el presidente de Colombia saludó a los presidentes involucrados en la crisis, a la presidenta de Argentina Cristina Fernández de Kitchner, y a su homóloga Michelle Bachellet.

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El colofón del episodio lo marcó una participación bastante informal del presidente de Nicaragua Daniel Ortega en la que anunció el retorno del embajador, y pidió al presidente Uribe quitar las corbetas que cuidan los mares en los límites con la isla de San Andrés.

El mandatario colombiano accedió a situar los barcos donde lo determine una comisión del Grupo de Río.

El presidente Alvaro Uribe finalizó diciendo que declina la demanda contra el presidente Hugo Chávez ante la corte penal internacional.  

Chávez declaró a la prensa, que lo único que faltaba era hacer una gran fiesta.