Los principales mercados mundiales cerraron con importantes pérdidas, acompañadas de devaluaciones de las monedas de países emergentes, debido al contexto volátil que existe por las negociaciones entre Estados Unidos y Canadá, y la guerra comercial del país norteamericano con China.

Esto llevó a descensos en las principales bolsas asiáticas y horas después Europa también terminó a la baja con los peores desempeños en cabeza de las plazas de Milán y Madrid que registraron pérdidas superiores al 1 %.

A este lado del Atlántico, Wall Street se dejó contagiar por los números rojos: su principal indicador, el Dow Jones, cedió 0,53 % y los sectores de materias primas, el financiero, el industrial, el inmobiliario y el de telecomunicaciones acabaron en terreno negativo.

Como era de esperarse, la estela de pesimismo alcanzó a las ruedas latinoamericanas. Brasil, el gigante de la región, lideró las caídas y el corro de Sao Paulo se desplomó 2,5 %, seguida de las rondas bursátiles de México y Santiago de Chile, cuyos retrocesos llegaron al 1 %.