A la contraloría se le cruzaron los nombres de los investigados por los negocios de la Refinería de Cartagena, con los involucrados en los de otro hasta ahora fallido proyecto de la petrolera colombiana, la planta de alcohol carburante BioEnergy.

La planta de alcohol carburante habría tenido sobrecostos de 406 millones de dólares, un retraso de 48 meses y cuatro ejecutivos de los mismos investigados en el caso Reficar.