Una simple declaración del exdirector del CTI ante la Corte Suprema en que afirma que no hay pruebas del papel que Álvaro Uribe habría cumplido en el caso del Hacker Sepúlveda, se convirtió en un polvorín político entre el uribismo y el gobierno.

Supimos que la agencia nacional de inteligencia acusada por el uribismo de tratar de desviar la justicia, no admite haber entregado ningún documento anónimo, ni haber intentado comprar el silencio de Julián Quintana, pero éste tampoco lo asegura.