En su cuarto día de mandato, el nuevo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump firmó dos órdenes ejecutivas para resucitar los oleoductos Keystone XL y Dakota Access que estuvieron vetados durante el gobierno de Barack Obama debido al poder contaminante del petróleo. Con esta acción Trump comenzó a cumplir su promesa de revitalizar los proyectos energéticos de ese país.

Entre sus promesas de campaña Trump propuso dar a la industria petrolera más libertad de expandir sus infraestructuras para crear así empleos, por lo que el jefe de Estado exigió ‘términos y condiciones’ que negociará su gobierno con ambos oleoductos como el que los materiales que se utilicen en la construcción de esos proyectos sean procedentes de su país.

El oleoducto Keystone SL tiene canalizará 830.000 barriles diarios de crudo desde Canadá hasta diferentes lugares de EE.UU., incluidas varias refinerías en el golfo de México y un centro de distribución en Oklahoma. El Dakota Access, un proyecto de 3.800 millones de dólares, pretende llevar medio millón de barriles de petróleo al día desde Dakota del Norte hasta una infraestructura en Illinois.

Ambos proyectos han afrontado por años mucha resistencia de grupos ecologistas y comunidades indígenas debido al poder contaminante del hidrocarburo.

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