El Gobierno del presidente Iván Duque va a poner de moda los decretos ejecutivos. Pareciera que dos razones mueven al mandatario para inclinarse por ese sistema: la primera, es una forma más rápida para dictar medidas que ejecuten su plataforma de gobierno; la segunda, es la mejor manera de evitar el trámite de reformas legales en el Congreso, que generan peticiones «extra» de algunos congresistas, como la llamada mermelada, o que por diversos intereses la ley sea sometida a grandes reformas que modifiquen su espíritu. Funcionarios del gobierno que defienden esa política dicen que no se trata de desconocer al Congreso ni de legislar en su remplazo, sino de buscar más rapidez en la adopción y aplicación de las medidas.

Pareciera que al Congreso irán todos los proyectos que tienen que ver con grandes y pequeñas reformas en el sistema.