Toda la extrema derecha junta en la Casa de Nariño. «Tanta godarria», dijeron varios de los asistentes; esa expresión no es mía. Todos acudieron gustosos a la posesión del exprocurador Alejandro Ordóñez como embajador de Colombia ante la OEA.

Desde el obispo de Fontibón, monseñor Juan Vicente Córdoba, hasta el expresidente Álvaro Uribe, pasando por los senadores más conservadores y los uribistas más activos, hicieron presencia en el acto.

Ordóñez invitó a más de ciento cincuenta personas a su posesión, además, por supuesto, de su esposa, sus hijas y sus nietas. Ordóñez tuvo un saludo frío y distante con el expresidente Álvaro Uribe. Apenas un apretón de mano, sin abrazos.

María Fernanda Cabal, Hernán Andrade, Myriam Paredes, David Barguil, Marco Antonio Velilla y Luis Guillermo Giraldo fueron algunos de los asistentes.

Las redes sociales se inundaron de ataques al ultraconservador y fundamentalista religioso Alejandro Ordóñez.

El propio Ordóñez dijo que la controversia es propia de la democracia y restó importancia a las críticas a su nombramiento, pero ha debido invitar, por lo menos para disimular, siquiera a un liberalito, a uno.