Las personas ya no hablan con las personas; hay millones de personas «allá afuera» que pasan meses y meses sin cruzar palabra con otro ser humano, así sean vecinos o hasta compañeros de trabajo.

Esa es la realidad del mundo digital: una pareja va a cenar y no se desprende de su celular; en cualquier tipo de actividad social aparece la digitalización. Bajo esa coyuntura, el exministro Gabriel Vallejo se preguntó: ¿cómo una persona puede esperar o prestar un buen servicio sin necesidad de hablar con nadie?, y decidió lanzar un nuevo libro que se está convirtiendo en referente sobre prestación de servicios o demanda de servicios.

Experto internacional en esta temática, Vallejo presenta un modelo de atención en servicios pensado para la era digital. ¿Cómo mantener satisfechos a los clientes que solicitan todos los servicios desde su celular, su computador o su Apple Watch? Los call centers, las encuestas de servicio al cliente, la atención personalizada son cosas del pasado. Hoy las compañías deben prepararse para atender clientes hiperconectados, con necesidad de respuesta inmediata y poco margen de errores. Vallejo explica en este libro cuáles son las herramientas y los mecanismos para mantener satisfechos a clientes que jamás conocerán en persona.

Vallejo es un apasionado por el tema del servicio y un magnífico orador, que se conecta sin problema con una audiencia. Gabriel Vallejo dedica el 100 % de su tiempo a dictar conferencias en Colombia y América Latina, y a la promoción en estos eventos de sus libros en temas de servicio al cliente. El nuevo libro que lanzó se llama «Re-evolución en el servicio. La transformación del servicio al cliente en el siglo XXI». Vallejo mismo le explicó a esta sección que sus libros se originan en una pregunta que alguna vez le hizo un transeúnte: «¿Por qué somos tan malos en el servicio al cliente?» Y concluyó que, primero, es cierto, y segundo, hay que corregirlo. 

Sobre esto, ¿han oído la anécdota del señor que va y golpea en la puerta del partido decente? Tac, tac, tac, y alguien responde: ¿A quién busca? El señor dice: ¿Esta es la sede del partido decente? Sí, ¿qué se le ofrece, degenerado, desocupado? ¡Hable! Ja, ja, ja, ja.