A comienzos de este mes, les contamos la historia de Penka, la vaca que pertenece a un humilde campesino de Bulgaria, y que, buscando fresca hierba, traspasó la frontera y terminó en Serbia.

El problema es que cuando la vaca quiso regresar a su natal Bulgaria, fue detenida por las autoridades aduaneras. El problema surgió porque Serbia no es un país miembro de la Unión Europea y Bulgaria sí. La vaca era búlgara y no contaba con los documentos necesarios para regresar de Serbia a Bulgaria. La cosa se puso aún peor para la pobre Penka, pues las normas sanitarias europeas ordenan que, por no tener los registros necesarios, la vaca debía ser sacrificada.

Sin embargo, la historia de Penka se conoció a través de las redes y gracias a un periodista del diario The Telegraph, se supo además que Penka está embarazada. El relato conmovió al Beatle sir Paul McCartney, quien de inmediato inició un movimiento ciudadano con este mensaje en su cuenta de Twitter: «Creo que sería genial ver a esta vaca embarazada recibir el perdón. Ella no ha hecho nada malo. Únete a nosotros si estás de acuerdo».

¡Atérrense! La idea de McCartney recibió más de cinco millones de firmas y tomó tal dimensión que el tema llegó al Parlamento Europeo y al Palacio Presidencial de Bulgaria. Hoy, la presión ciudadana tuvo efecto y las autoridades sanitarias de la frontera con serbia confirmaron que la vaca Penka no será sacrificada.

Tan pronto cumpla con el periodo de cuarentena, por razones sanitarias, ella y su ternerito, que está a punto de nacer, podrán regresar a casa sanos y salvos… y vivirán juntos para siempre.