La sesión extraordinaria, en la que participaron los embajadores de los estados miembros de la OEA, fue convocada por Venezuela para protestar por las declaraciones del zar antidrogas de Estados Unidos, John Walters, durante su visita a Colombia, en las que acuso a Chávez de facilitar el tráfico de drogas hacia Europa y Estados Unidos.

Jorge Valero, embajador de Venezuela en la OEA, aseguró que esto es un plan de imperio que busca erosionar la credibilidad ética y política de Chávez.

Dijo que E.U. no tiene autoridad moral para erigirse en tribunal moral del mundo en materia de drogas. Recordó que sigue siendo el mayor consumidor de sustancias ilícitas del mundo y que son escasas las capturas de miembros de bandas del narcotráfico que se producen en ese país.

Valero hizo un recuento de los logros de la lucha antinarcóticos en su país en los últimos años y recordó que E.U boicoteó la compra de aeronaves que Venezuela iba a hacer España, precisamente para ejercer un mayor control en su espacio aéreo en el Caribe.

El embajador de E.U. en la OEA, Robert Manzanero, elevó aún más el tono de la disputa y dijo que lo que Estados Unidos ha encontrado en Venezuela no es cooperación, sino resistencia y constantes ataques como el de Valero.

Dijo que la lucha de Venezuela contra el narcotráfico falló y mencionó que de unas 27 toneladas métricas de droga que salían desde Venezuela en el 2004, se pasó a 120 toneladas en el 2007.

En tono irónico, se preguntó por qué el apoyo a las Farc de un gobierno “tan supremamente comprometido con la lucha contra el narcotrafico”.

Aprovechó para irse lanza en ristre contra Nicaragua, que en una asamblea pasada acusó a E.U. de ser el principal terrorista del mundo.

Manzanero consideró desafortunado que Nicaragua y Venezuela ataquen a E.U. para defender a organizaciones terroristas como las Farc, el Eln y Al qaeda.

Luego tomaron la palabra otros embajadores: Nicaragua apoyó a Venezuela y volvió a pedir el estatus de beligeracia para las Farc, a lo cual el embajador de Colombia, Camilo Ospina, dijo: “así como Colombia respeta a otros países, le pido a Nicaragua que se abstenga de intervenir en los asuntos de Colombia”.

Brasil, Bolivia, Costa Rica, Uruguay y Paraguay pidieron bajarle a los calificativos e insultos contra jefes de estado, porque no contribuye a solucionar un problema que es de todos.

Argentina tomó partido por Venezuela, al catalogar como inapropiadas y sin fundamento las apreciaciones del Zar antidrogas de E.U.

Otros países insistieron en que este tipo de problemas debe manejarse a través de los mecanismos contemplados por la OEA, entre ellos el Mecanismo Multilateral de Evaluación (MEM), diseñado para medir los progresos de países en la lucha contra las drogas.

SERGIO GÓMEZ MASERI

Corresponsal de EL TIEMPO

Washington