La inyección de capital en los proyectos inmobiliarios hace que la ciudad tenga variedad y esto hace que las zonas de Bogotá se valoricen.

La inversión que hacen los ciudadanos genera rentabilidad que se defina en una sola palabra: Valorización.

En el norte de ciudad, sectores como Chicó crecieron en altura ya que las casas quedaron atrás para darle vía libre a los edificios para uso comercial y residencial que impulsan el redesarrollo porque se demuelen estructuras viejas y se reconstruyen.

Además los constructores se reinventan y quieren cambiarle la cara a todos los sectores. En el caso del Centro Internacional se ha sumado para ser una opción a la hora de comprar, porque impulsa y le da otro ambiente al centro de Bogotá pero además en una zona que conecta con la parte histórica y colonial de la ciudad.

Y los cerros en Suba tienen también un símbolo histórico porque esas colinas fueran habitadas por los Muiscas, allí los condominios y las nuevas estructuras quieren fusionar las edificaciones con la naturaleza para que las personas sin salir de la ciudad disfruten de un pedacito de campo.

La inversión en vivienda se proyecta para los próximos meses como una forma de hacer crecer el dinero de los colombianos.