Una persona tiene derecho a decidir cómo quiere vivir, pero también cómo no quiere morir. La Fundación Pro-derecho a morir dignamente busca que todos conozcan las opciones de muerte digna a las que tiene acceso por ley.

“Los cuidados paliativos con su sedación terminal, con su rechazo terapéutico y su readecuación de medidas asistenciales, otra opción es la eutanasia”, indicó Carmenza Ochoa, directora de la Fundación Pro-derecho a Morir Dignamente.

Éstas las puede firmar un paciente que tenga una enfermedad terminal o como voluntad anticipada cuando aún está sano. La persona manifiesta la voluntad de no mantener una vida de forma artificial. En el caso de la eutanasia tiene que ser el paciente el que la solicite.

“Pero para la eutanasia si tiene el paciente que haber dejado un documento firmado con anterioridad para que la familia pueda solicitar la eutanasia por él”, resaltó Ochoa.

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Todas las peticiones del paciente, sobre todo la de la eutanasia se discute en un comité de muerte digna que está conformado por un médico de la patología del paciente, un psicólogo o siquiatra que valoran la capacidad mental de la persona para tomar esa decisión de muerte y un abogado que verifique que todo está en regla. A la fecha la voluntad de muerte digna la han firmado más de 22.000 personas.