En el año 2015, la Gobernación del Meta, bajo la administración de Alan Jara, firmó un contrato por más de veintiún mil millones de pesos para la construcción de 517 casas.

En total serían diez proyectos de casas para las comunidades indígenas en el Meta. El contrato se firmó con la Unión Temporal Vivienda de Interés Prioritario Indígena; esta sería la encargada de construir las viviendas. Según lo acordado, las casas debían estar listas en cuatro meses, esta sería la solución definitiva para la falta de una vivienda digna de las poblaciones indígenas en ese departamento, pero paso y pasó el tiempo, y de las obras, pocón, pocón. Vean, así lucen las obras que se hicieron en el resguardo La Victoria de la etnia piapoco, en el municipio de Puerto López.

¿Casas? ¿Estas son casas? ¿O son vigas abandonadas? ¿Casas? ¿Sin techos? ¿Sin baños? ¿Sin puertas? ¿Sin pisos? ¿Sin paredes? Nada de nada… la Contraloría ya puso el ojo en el contrato y en los incumplimientos. Como se puede ver en las imágenes, hoy en día, cuatro años después de firmado el contrato, no hay casas, las obras están abandonadas y los indígenas no saben qué hacer, ni a quién acudir.

«¡Y de la casa, mi amor, no está quedando nada!»