Por 2 centímetros

A las puertas del palacio de los presidentes y luego del encuentro con el jefe de Estado después de seis años de agrias indirectas entre los dos líderes políticos, el senador Uribe dio una de sus ruedas de prensa.

También como es su costumbre, les pidió a sus amigos que se agruparan a sus espaldas.

Al lado de Uribe ya se encontraban Carlos Holmes Trujillo, Óscar Iván Zuluaga, Iván Duque y tras ellos, Paloma Valencia y otros más, pero su exministra de Defensa Marta Lucía Ramírez que lo había acompañado a la cita con el presidente Santos se había quedado atrás. Ella, apenas escuchó el llamado de su antiguo jefe, llegó presurosa a abrirse campo.

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Muy caballerosos y resignados, Trujillo y Zuluaga le abrieron espacio pero no lo suficiente para salir en la foto.

De nuevo, Trujillo y Zuluaga hicieron el esfuercito de darle campo a la peticionaria pero nada que podía entrar. Por más que los señores se esforzaban y la señora lo intentaba, no lo lograban aunque ella ya se encontraba muy cerca del expresidente.

Entre tanto, el senador Uribe intentaba iniciar la lectura de su comunicado, pero como oía el ‘run run’ que sucedía casi en su oído, creyó que la solicitud de Marta Lucía Ramírez de correrse dos centímetros era para él.

Fiel a su carácter explosivo, el expresidente miró rápidamente hacia atrás y con evidente disgusto agarró el micrófono de pie, lo levantó, lo adelantó unos centímetros que nadie se atrevió a medir y lo plantó en el piso. En ese momento, reinició su exposición… ¡Ay, ay, ay! Todos quedaron en modo estatua. Y Marta Lucía, ubicada en el puesto que aspiraba a tener al lado del exmandatario, no volvió ni a respirar…. Jefe es jefe, pensaron todos.

Cambio drástico en la Corte Constitucional

Congelada por las noticias de la paz, ha quedado la información sobre la drástica renovación de magistrados que tendrá la Corte Constitucional en los primeros meses de 2017. La gran importancia de este hecho reside en que, de los miembros del alto tribunal y de su concepción filosófica del derecho, depende la defensa de la Constitución y de sus principios.

De los 9 miembros de la Corte, uno, Jorge Pretelt, fue suspendido en sus funciones por el Senado que decidió acusarlo ante la Corte Suprema por haber pedido supuestamente dinero por un fallo de tutela. Además, otros cuatro togados salen del cargo porque cumplen su periodo de ocho años:

La actual presidenta, María Victoria Calle; Luis Ernesto Vargas, Jorge Iván Palacio y Gabriel Eduardo Mendoza… Este grupo es, precisamente el más firme a la hora de interpretar la Carta Política.

El presidente Santos enviará al Senado, cuyos congresistas eligen a los magistrados, dos ternas para reemplazar a Pretelt y a Calle. El Consejo de Estado mandará una de la que saldrá el reemplazo de Mendoza y la Corte Suprema enviará dos para elegir a los sustitutos de Vargas y Palacio.

¿Quiénes llegarán? es la pregunta que todo el mundo político judicial se hace.

“Ganas de hacer pis”

De los candidatos del presidente Santos a la Corte Constitucional no se sabe nada aún, pero el Consejo de Estado y la Corte Suprema ya publicaron sus listas de aspirantes. En el Consejo, entrevistarán este martes 11 de octubre, a los 15 preseleccionados; entre estos, dos reconocidos juristas: el profesor Rodolfo Arango y el exmagistrado Néstor Osuna.

El jueves 13 de octubre, la Corte Suprema oirá a los 27 que aspiran a ocupar la silla del magistrado Vargas Silva y a los 30 que desean sentarse en la del magistrado Palacio… Entre estos últimos está el expresidente del Consejo de la Judicatura Wilson Ruiz, quien hasta hace poco también aspiraba a ser Procurador General.

Como Ruiz fue excluido de la posibilidad de reemplazar a su amigo Alejandro Ordóñez, ahora tiene la esperanza de que la Suprema sí lo incluya como posible miembro de la Constitucional, aunque su estilo no parece acorde con el que tiene esa rígida sala plena.

Ruiz fue mencionado como uno de los lobistas de la Judicatura ante el Congreso para tratar de influir en los parlamentarios cuando estos iban a reformar la justicia. Por eso, Noticias Uno le preguntó por un acta en que se ordenaría hacer ese lobby. Él explicó, con cara de molestia, que no todo lo que se hablaba en sala quedaba registrado porque, según él, las grabaciones quedaban pausa mientras alguien iba al baño a miccionar. Explicación muy biológica pero poco jurídica y nada constitucional.