La semana pasada, el expresentador de ‘Los Puros Criollos’ Santiago Rivas se vio envuelto en un debate en redes sociales luego de que compartió su experiencia con un tratamiento para adelgazar que había aceptado a cambio de hacerle promoción en sus perfil en Instagram. Todo surgió por la llamativa pérdida de peso que Rivas -un tipo que Colombia conoció con una contextura gruesa- evidenció en sus historias. Él decidió escribir un hilo:

En sus publicaciones, Rivas contaba que pasó de los 108,9 kilos a los 88 kilos en seis semanas. También hablaba sobre el aprendizaje que el tratamiento le dejó y daba una serie de tips para quienes quisieran tomar este tipo de tratamientos.

El prestigio del presentador y escritor, conocido por sus análisis de medios y periodismo, validó rápidamente la confiabilidad del tratamiento en las redes. Sin embargo Rivas, para este caso un influencer, al parecer no tuvo en cuenta que este tipo de «dietas» no son avaladas por decenas de estudios y, al contrario, llegan a representar un riesgo.

Por eso, el abogado Johnattan García, quien además es magíster en salud pública de Harvard, respondió con preocupación debido a que el tratamiento usa la hormona HGC y no está aprobada para este tipo de procedimientos por sus posibles efectos secundarios. Así se lo hizo saber a Santiago Rivas horas después de que compartió su historia:

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La polémica se generó porque este tratamiento llamado cura romana, ofrecido por GNQ Medicina Antienvejecimiento, en Bogotá, hace que la persona se rija a una estricta dieta que solo permite el consumo de 500 calorías diarias, aplicadas en inyecciones de esta hormona también conocida como gonadotropina coriónica humana. Lo más preocupante, dice el abogado García, es que no tiene ningún tipo de aprobación por el Invima. Y si bien Rivas se refiere a que el sitio tiene el aval, García le recordó con razón que la entidad no certifica lugares sino productos.

Por otro lado, el nutricionista Juan Camilo Mesa expresó que este tipo de dietas o inyectarse elementos en el cuerpo sin un respaldo científico puede asociarse a una muerte prematura. 

Sobre el costo de este procedimiento se conoció que puede variar entre los 4 y 10 millones de pesos, ya que se debe pasar por una cita de valoración, aplicación de las inyecciones cada semana y multivitamínicos. Más allá del precio, a lo que se le pone la lupa es a la desinformación y promoción poco responsable de métodos por parte de influenciadores, sin medir los riesgos que pueden tener las personas que siguen sus consejos. El caso de Rivas tiene matices, pero el compartir su experiencia pudo animar a miles a tomar un tratamiento cuyo beneficio para la salud está en duda desde la evidencia científica.

Así ocurrió en días pasados con la youtuber Paula Galindo, conocida como Pautips, quien por medio de su canal aseguró estar pasando por un mal momento pues padecía de desorden alimenticio y depresión. Al día siguiente se retractó y sostuvo que las cosas se malinterpretaron. Esto generó tanta polémica y disgusto entre sus seguidores que pidieron por favor a estas personas no compartir o recomendar productos o experiencias de los cuales no tienen conocimiento suficiente, y que en cambio pueden afectar a sus propios seguidores. 

Santiago Rivas tuvo tiempo para hacer algunas aclaraciones tras las reacciones que generó su tratamiento. En su cuenta de Twitter, frente a este hecho indicó que no estaba alentando a la gente a comer 500 calorías diarias de la nada, ni a creer que una inyección los va a adelgazar.

El Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, Invima, informó que se estaba comercializando de manera fraudulenta productos para bajar de peso que contienen HCG, «estos productos no cuentan con registro sanitario Invima, por cuanto su calidad, seguridad o
eficacia no han sido evaluadas y su comercialización en Colombia es ilegal» y respecto al instituto que practica este procedimiento indicó que no está autorizada para realizar estudios clínicos.