Un tatuaje fue la clave para exponer al jugador de fútbol brasileño, Dani Alves. La víctima, ante un juez narró que el deportista tiene tatuaje en el abdomen en forma de media luna y que fue muy visible durante el acceso carnal violento del jugador hacia ella.

Lo vio en el momento en que el jugador intentó obligarla a hacerle sexo oral y ella se resistió.

Este relato fue publicado por el medio El Mundo. Allí también se dio a conocer que Alves dijo que la mujer se le había lanzado, y en este punto es donde el tatuaje entró a ser clave en la argumentación del caso de abuso sexual.

La magistrada preguntó dónde llevaba ese tatuaje y cómo era posible que la víctima lo hubiera visto, el jugador brasileño admitió entonces que el tatuaje habitualmente está tapado por la ropa, ya que baja desde el abdomen hacia la zona genital.

En el momento, los investigadores continúan analizando las cámaras de seguridad, están entrevistando a testigos que estuvieron en el lugar, incluido el portero del sitio que fue el primero en activar el protocolo de abuso sexual.
Aunque, según señalan los medios españoles, los testigos más importantes son la prima y la amiga de la víctima quienes estuvieron, la noche del abuso, con ella en el club nocturno.
“Especialmente relevantes son las declaraciones de las dos jóvenes que acompañaban a la víctima, su prima y una amiga de ambas. La amiga relató a las investigadoras que el jugador brasileño la estuvo manoseando con violencia y que le puso la mano en sus partes íntimas hasta que logró zafarse y alejarse”, se lee en el medio de comunicación Catalán, La Vanguardia.

El caso sigue su curso, los entes acusadores y las autoridades competentes serán las encargadas de definir el futuro del brasileño Dani Alves.