Todo indica que ni Hillary Clinton, ni Barack Obama lograrán obtener los 2 mil 25 delegados necesarios para llegar a la convención demócrata con la nominación asegurada.

Ahora lo más seguro es que la elección quede en manos de los superdelegados

A pesar de su pomposo nombre, la mayoría de los superdelegados son apenas políticos locales muy sensibles a la presión de sus propios electores. Esto quiere decir que tanto Clinton como Obama están por reiniciar una segunda campaña para presionar a los votantes de sus electores.

En la víspera de las primarias en Pensilvana para el próximo 22 de abril, queda absolutamente claro que para Obama y Clinton será imposible conseguir a los 2025 votos, exigidos por el partido demócrata como requisito para el futuro candidato. 

Mientras Obama trata de fortalecer su posición como ganador, Clinton busca acortar la distancia para convencer a los superdelegados que sólo ella se puede afrontar a John Mc Cain y esta semana ofreció a su rival el puesto de vicepresidente, si se retirara de la campaña.

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El líder negro se pronunció frente a las afirmaciones de su pastor católico, quien respaldó los ataques del 11 de septiembre. Obama dijo que se acercó a él como consejero espiritual y no político.  Así, lo único previsible es que, durante próximas 6 semanas, los conflictos tomarán cada vez mayor grado de agudeza y a los estadounidenses les espera un espectáculo al estilo Hollywood.