En medio de lágrimas y con un extenso abrazo, Beata Mariana de Jesús Mejía recibió a Darwin, su hijo de 7 años, de quien había sido separada hace un mes tras cruzar la frontera entre Estados Unidos y México.

«Me puse a llorar cuando lo vi, porque es el único hijo que tengo y le doy gracias a Dios porque lo tengo aquí conmigo, aunque él está triste pero nadie nos va a separar nuevamente» expresó la madre del menor.

Darwin fue albergado en el centro de detención para menores en Phoenix, Arizona y un juez ordenó su liberación y el reencuentro con su madre, luego de que esta pagara una fianza para ser liberada y radicara una demanda contra el Gobierno de Donald Trump.

Ahora, ambos viajarán a Texas, donde vivirán en la casa de unos amigos mientras el Gobierno decide su solicitud de asilo.

Sin embargo, las historias como estas son escasas, pues, pese a la orden de Trump de reunir a las familias, no hay un plan inmediato para hacerlo; incluso no existe un registro de los menores para saber quiénes son sus padres y dónde estarían detenidos.

La mayoría de padres y madres que viven este drama no han sabido nada de sus hijos desde la separación.