Cucunubá llora hoy la muerte de ocho de sus hijos. José Elías y José Ignacio, los menores de la familia Roncancio, ayer a las cinco de la mañana se despidieron de su mamá. A las 7.30 una burbuja de gas metano explotó en el socavón donde estaban trabajando.

Tenían 21 y 23 años. Cada uno dejó un huérfano y una familia destrozada, que todavía no sabe de qué vivirá en el futuro, porque en esta zona de Cundinamarca sólo se vive del carbón.

hoy ya es otro día, en las calles de Cucunubá, uno de los pueblos más bonitos de Cundinamarca, aun se siente la tristeza.

La mina, “La Planta” donde ocurrió la explosión esta vacía, el socavón esta tapado y en uno de los bastiones que sostiene la rudimentaria construcción, solo están los carteles que anuncian la velación de los hermanos Roncancio.

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José Elías y José Ignacio, eran los dos menores de una familia de cuatro.

Prestaron el servicio militar juntos, y como casi todos los hombres de la zona, entraron juntos a trabajar en las minas sin saber que también iban a morir juntos.

Pero a ellos les toco, en “La Planta”, la mina de precarias condiciones, que este viernes explotó y dejo un saldo de ocho mineros muertos.

Y que desató un fuerte debate sobre la legalidad de la mina, y la manera industrial o artesanal de extraer el carbón de una zona, y una tristeza enorme entre quienes hoy se resisten a creer que una tragedia destape lo que pasa bajo tierra sin que nadie hasta ahora se haya dado cuenta.