Este lunes, Bogotá despertó con una nueva alcaldesa electa, la primera mujer en ocupar el segundo cargo más importante en el país con más de un millón de votos.

A lo largo de su carrera política, Claudia López no ha tenido inconveniente alguno en dar a conocer su orientación sexual, por lo contrario, una de las banderas que siempre ondeó durante esta campaña fue la de la diversidad.

Su mano derecha, desde los últimos siete años, ha sido la senadora Angélica Lozano, con quien comparte su pasión por el mundo político y con quien sostiene una relación sentimental que ha despertado solidaridad pero también controversia desde algunos sectores conservadores del Colombia.


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Primeros pasos hacia la diversidad

Solo hasta que terminó Derecho, Angélica Lozano dio a conocer su orientación sexual. Era el año 2000 y la nueva abogada, con el liderazgo que hoy la caracteriza, presentó una iniciativa ciudadana contra la corrupción que contaba con el respaldo de 1.500.000 firmas, pero que fue rechazada al poco tiempo por la Corte. No avanzó el proyecto, pero sí avanzó su primera relación con Catalina Lleras, la otra promotora de este referendo.

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Fue hasta este momento que la familia de Lozano se enteró de sus preferencias sexuales, y la noticia no cayó muy bien, pues les costó varios años asimilar su orientación, en especial a su madre.

Por su parte, Claudia López siempre supo que le gustaban las mujeres y a sus 26 años decidió compartirlo con María del Carmen Hernández, su madre. No fue fácil, pero sus papás le dijeron que «era obvio», que ya sabían, y contara con ellos.


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Su historia de amor

En el 2009, Claudia López presentó su libro ‘Y refundaron la patria’, en la biblioteca del Gimnasio Moderno ante cientos de personas. Ese día había muchos de sus seguidores interesados en esa enorme investigación sobre la parapolítica. Entre ellos se encontraba Angélica Lozano, para ese momento alcaldesa de Chapinero.

Lozano hizo fila para que aquella investigadora de la corporación Arcoiris y de la Misión de Observación Electoral le firmara su libro, pero con lo que no contaba era con que Claudia la saludara de forma efusiva y con un saludo que quedaría plasmado en el libro: “Para mi alcaldesa preferida”.

Este encuentro sirvió para que estas dos mujeres intercambiaran sus números telefónicos y empezaran a entablar una amistad por redes sociales que duró por varios años.

Angélica en varias entrevistas ha confesado que asistió a varios foros de pareja solo con la intención de poderla ver.


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El acercamiento entre las dos líderes se comenzó a dar lentamente. López viajó al exterior para estudiar una maestría en Educación Pública y Política Urbana en la Universidad de Columbia en Nueva York, pero esto no fue impedimento para que Lozano la tuviera siempre en contacto.

Un día, gracias a Twitter, Angélica se enteró de que Claudia estaba en Colombia y no dudó en escribirle, en hacerle una cordial invitación para tomar un café. En esa cita hubo química y reciprocidad. No todo era perfecto, pues en ese momento la hoy alcaldes electa de Bogotá pasaba por una decepción amorosa y no se encontraba dispuesta a iniciar otra relación, pues «el amor de su vida», como ella la llama, decidió darle tiempo para que sane sus heridas.

Meses después se empezó a consolidar una de las relaciones mas estables de la política actual.

Problemas, nunca faltan

Los problemas, sin embargo, están a la vuelta de la esquina para una pareja que se declaró abiertamente gay. Desde el 2014, cuando fue elegida senadora, Claudia López tuvo que lidiar con una demanda que buscaba quitarle la investidura por una supuesta inhabilidad originada por ser pareja de la también congresista Angélica Lozano, su «muñeca», como la llama cariñosamente. Claudia asumió esa demanda como un desafío, desde la homofobia, para que dijera abiertamente que era gay y ese hecho le restara capital político.

Ella se decidió por no ceder al escarnio, y aunque no estaba muy contenta por ello, llevó su vida privada a la esfera pública. «Por mí, por Angélica, vamos a salir a dar ejemplo de dignidad (…) y fue exactamente lo contrario, lo que recibimos fue una ola de respeto y solidaridad enorme», dijo en una entrevista y aseguró que los sitios donde más hay discriminación son la familia, la escuela y el trabajo.


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Luego de una campaña en la que Angélica estuvo incondicionalmente con Claudia, este domingo, la foto de un beso entre ambas, tras celebrar los resultados a la Alcaldía de Bogotá, fue portada de periódicos y demostró lo firme que está la relación.

 

¿Adopción?

Las dos líderes políticas siempre han mostrado una posición abierta al tema de la adopción, aseguran que no tienen afán pero que si es algo que está en sus planes a futuro, que sin presión y con calma lo están contemplando.

En el 2017, Claudia López emprendió una lucha por convencer a parlamentarios para que no aprobaran el referendo con el que la exsenadora y embajadora de Colombia en Francia, Viviane Morales, buscaba que los colombianos decidieran en las urnas si la adopción de niños se limitaba solo para parejas heterosexuales.

Esta iniciativa legislativa fue negada en la Comisión Primera de la Cámara de Representantes con 20 votos en contra y 12 a favor.  

Claudia López y Angélica Lozano ahora serán la familia que ocupe el Palacio Liévano, un paso más no solo para esta historia de amor, sino para los derechos que juntas han reivindicado desde hace dos décadas. Un esfuerzo que hoy ve su recompensa.